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Lo que escriben algunos hijos de Quintanar

PROSA HISTÓRICA

D. Joseph de Bernabé y Madero (Antonio Mediavilla)

PROSA POÉTICA

Las niñas escriben en el programa de fiestas del año 86 (varios autoras)

PROSA HISTÓRICA

Don Joseph de Bernabé y Madero

Autor: Antonio Mediavilla

   Cuando Pedro Gil, conocedor de mi afición por el "rey de los instrumentos" órganos clásicos, me trajo del archivo municipal de Quintanar un "decreto" por el que se hacía pública la donación de un órgano para la Parroquia de San Cristóbal, me limité a tomar nota y guardar la noticia para el expediente que íbamos a completar.

       El tal decreto decía: 

            "DECRETO QUE SE HIZO EL DIA 13 DE MARZO PARA CERRAR CAÑUCAR, HACER MARCO DISTINTO PARA MARCAR LOS TAJONES AL PIE DEL TRONCO Y MARCAR TODOS LOS GANADOS VACUNOS Y OTRAS COSAS, AÑO 1762..."

             "SE DETERMINÓ Y DECRETÓ QUE HABIENDO DONADO UN ÓRGANO A LA PARROQUIA DE ESTA VILLA GRACIOSAMENTE EL SEÑOR DON JOSEPH BERNABÉ Y MADERO, NATURAL DE ESTA VILLA Y AL PRESENTE VECINO DE LA CIUDAD DE EL PUERTO DE SANTA MARIA Y PARA PODER SOPORTAR ESTA VILLA LOS PRECISOS GASTOS Y SEÑALAR RENTA AL SUJETO QUE HA DE MANEJAR Y TOCAR EL DICHO ÓRGANO Y OTROS GASTOS PRECISOS; QUE POR PARTE DE LOS VECINOS Y MORADORES PRESENTES Y AUSENTES SE DÉ PUNTAL DISPOSICIÓN". 

       Recientemente, al enseñar el expediente a mi amigo Juan Vicente Alonso, me animó a escribir, para solicitar información sobre este generoso vecino, a la ciudad andaluza.

      Con gran sorpresa, independientemente de otras respuestas de los Obispados de Burgos, Cádiz, Sevilla, etc., recibimos, del Director del Archivo Municipal del Ayuntamiento del Puerto de Santa María, una extensa carta en la que se señala que allí cuentan con:

         "EL EXPEDIENTE DE NOBLEZA DE DON JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, NATURAL DE QUINTANAR" Que consta de 280 folios (560 páginas) y otro en la misma sección de 4 folios, fechado en 1.795 que pertenece a su hijo llamado José.

      Nuestro entrañable e ignorado paisano fue bautizado en Quintanar el día 6 de agosto de 1.687 y fue enterrado en "cañón de fábrica" en la Iglesia Ntra. Sra. de los Milagros, Prioral del Puerto de Santa María, el día 24 de diciembre, (Nochebuena) de 1.763. Había obtenido su ejecutoria de Nobleza en la Chancillería de Valladolid, el 23 de marzo de 1.762

     Sus padres fueron Juan Bernabé y Angela Madero. Sus abuelos figuran en el empadronamiento de hijosdalgo de Regumiel, teniendo bisabuelos en Covaleda y Duruelo. Esto es, que era serrano de "pura cepa".

     Notemos que la donación fue hecha en las mismas fechas en que obtuvo la ejecutoria de nobleza y un año y medio antes de morir, a los 76 años.

    Consideremos que por las características que tuvo el órgano donado, del que muchos de nuestros mayores se pueden acordar, su valor en dinero actualizado no fue inferior a  ¡¡los 30 millones de pesetas!!.

    Con estos datos, es justo que el pueblo de Quintanar reconozca la generosidad de JOSEPH DE BERNABÉ Y MADERO, hijo de nuestra tierra, ignorado totalmente hasta ahora, le haga un acto homenaje y le dedique una calle como agradecimiento público, aunque sea con 250 años de retraso.

Nota de webmaster: A continuación ponemos lo que en el libro de visitas el 26 de septiembre de 2002 ha escrito un español con apellidos de rancio abolengo, (Taboada de Zúñiga y Romero), explicando lo que sabe y le une a Joseph de Bernabé y Madero.

Acabo de entrar en vuestra página de Internet, porque estoy buscando algún antecedente de Joseph de Bernabé Madero que fue un personaje que salió de Quintanar de la Sierra hacia El Puerto de Santa Maria, en el Siglo XVIII, construyo un palacio, que yo he comprado hace poco, y antes de empezar a reconstruirlo, empezamos a investigar la vida de los propietarios de la casa, llegando a esta familia que vivió en la misma durante casi 100 años y después se fueron a América donde tuvieron puestos muy importantes, como un vicepresidente de Argentina y un presidente de Mexico. Buscando en la ejecutoria de nobleza que se conserva en el Archivo Municipal de El Puerto de Santa Maria, llegamos a que había salido de Quintanar de la Sierra, por lo que a base de buscar por Internet he dado con vuestra pagina. Si tenéis alguna información sobre estos apellidos, o esta familia, me encantaría que os pusieseis en contacto conmigo, porque nos gustaría terminar la historia de esta familia. Muy agradecido por vuestra colaboración y enhorabuena por la pagina.. Álvaro Taboada de Zúñiga y Romero alvarotz@telefonica.net 

PROSA POÉTICA

Los niños escriben ... y dejan su huella

    Quintanar, este pueblo situado en la Sierra Burgalesa, hace tantos años vivo, pero callado, siempre callado; tú, que has visto pasar generaciones y generaciones sin decir nada, mudo, callado. Tú viste pasar a la abuela cuando iba a lavar la ropa al río. Tú has visto por tus calles pasar a chicos y chicas con sus trajes extravagantes y el pelo rojo, amarillo, verde y en punta.

    Quintanar: tú, callado sigues. Cuando llega el día de la fiesta, te adornan con todo tipo de cosas y colores alegres. Ese día, tú, rejuveneces, te pones tu vestido de gala y dejas que las gentes que habitan dentro de ti, bailen y se diviertan al compás de la música. Cuando al término de la fiesta te quitas tu vestido de gala, tú te sientes cansado. Algunos hijos, después de la fiesta, se marchan porque dentro de ti no hay trabajo, Quintanar.

    Tú no lo entiendes, y una lágrima de tristeza cae por tu mejilla.

Gloria-Mª Lozano Antón

 8º de E.G.B. en el 86

 

       Hoy, al pasear por sus calles, he visto gente; gente con su historia, que en tiempos atrás, si no ello, sus antepasados, de un lugar a otro iban con sus carretas. Lenta y pasmosamente los bueyes iban avanzando pasa tras paso, y sus amos, los ya legendarios carreteros, vigilan la madera, aquella que primero siendo semilla, para después convertirse en árbol, será el pan de su familia.

Laura de Miguel Olalla

7º de E.G.B. en el 86

 

    Llegar a este pueblo de Quintanar, es descubrir los bellos y numerosos parajes que guardan tan celosamente sus pinos.

Marta Puerta Cañas

8º de E.G.B. en el 86

 

     Había amanecido; sólo se oía el leve rumor del vientecillo y el agitar de las hojas de los árboles.

Me senté bajo un viejo pino, y grité: ¡Eh! ¡Eh!...

El eco resonó a mi alrededor;

no había duda, el pinar de Quintanar estaba solitario.

¡Sí!, aquél era mi Quintanar, el viejo Quintanar;

un pinar acogedor, el primer plano de la Sierra,

un hijo de Castilla.

De pronto, entre aquella soledad, me sentí feliz.

UNA NIÑA NOSTÁGICA