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Cuatro poesías de Roberto Bartolomé Alegría

ROMANCE A LOS CARRETEROS DE LA SIERRA

Autor: Roberto Bartolomé Alegría

Vencido ya por los años

bajo un pino resinero

va recordando su vida

en la sierra, un carretero

 

En su cara reflejadas

están las huellas del tiempo

esculpidas con cinceles

de rayos de sol y viento

 

Cuando el sol se iba ocultando

entre nubes y el pinar

se le agolpaban recuerdos

que así empezó a recordar

 

Recordaba con nostalgia

cuando un niño todavía,

una pareja de bueyes,

por el monte conducía.

 

Cuando ya en la primavera

la nieve se derretía

marchaban a Tierra Campos

andando de noche y día.

 

Cómo su vida ha dejado

en caminos y senderos

por pinochadas, majadas,

por lomas y arrastraderos

 

Y cuántas noches durmió

allá en el bosque en el suelo,

alumbrado por luciérnagas

que miraban desde el cielo.

 

Y los recuerdos afloran

a su mente sin parar:

Sanza, Mataca, Revenga,

Corral de Perros, Maillar.

Y en la soledad del monte

le oyó al viento murmurar

ya no hay quien le cante jotas,

qué triste está ahora el pinar.

 

Que las veredas se ciegan

que no se pueden transitar

que ya no se oyen cencerros

de yuntas al caminar.

 

Que no se escuchan los hachos

con voz de tiple cantar

ni las ruedas de los carros

los caminos horadar.

 

Y el carretero cansado

en el claro del pinar

quisiera quedarse siempre

para allí, poder soñar.

 

Para conducir su yunta

para las fuentes limpiar

para desbrozar caminos

y al viento jotas cantar.

 

Y viéndolo allí postrado

a aquel viejo carretero

lágrimas de gratitud

caen del pino resinero.

 

¡Carreteros de la sierra,

especie ya en extinción,

os dedico hoy un recuerdo

con gran consideración:

 

Habéis sido el referente

de un pueblo, hasta de una raza

os tenían que haber hecho

un monumento en la plaza!

MI ULTIMA VOLUNTAD

Autor: Roberto Bartolomé Alegría

Copiado del programa de festejos del año 92

¡QUINTANAR!

Aunque lejos de ti estoy

jamás podré yo olvidarte

porque me gustan tus gentes

porque me gustan tus montes

y el respirar de tus aires.

 

Por eso cuando yo muera

si lejos de ti acontece

les pido a mis familiares

que me traigan como sea

al seno de tus pinares.

 

Que éste es mi último deseo:

que de la Campiña quiero,

o si no desde el Peñedo,

esparzan un día de viento

las cenizas de mis restos.

 

Que vaguen por las majadas,

por Cañucar, las Tenadas

y también por Rozavientos;

que las deposite el viento

en Sanza, en el nacimiento.

Que caigan sobre anabiales

y en las matas de las fresas

y también en el Venajo

y las lleve el río abajo

al Lago de las Princesas.

 

Que se posen en los cotos

y también en las praderas,

en robledales y hayedos

y que como savia nueva

sirvan para su renuevo.

 

Que se impregnen de olores:

a tomillo y manzanilla,

a helechos y a brezal

y a susurros del Arlanza

al paso por Quintanar.

 

Que se expandan por Mataca,

Cuesta el Gallo, Revenga,

La Cuerda y el Pitanal

y que en San Martín se junten

el día del Juicio Final.

ROMANCE AL RIO ARLANZA

Autor: Roberto Bartolomé Alegría

(Copiado del programa de festejos del año 93)

    Río Arlanza, río Arlanza

que eres grande ya al nacer

nos brindas tus frescas aguas

para calmar nuestra sed.

 

    Generosa fue contigo

la Madre Naturaleza

por haber roto sus aguas

en un oasis de belleza.

 

    Tienes que estar orgulloso

de haber nacido tú en Sanza

un lugar maravilloso

que todo el que lo ve, ensalza.

 

   En plena naturaleza

rodeado de pinar

que irá escoltando tus aguas

camino de Quintanar.

 

    A tus orillas se asoman

pinos, hayas, robledas

para mirarse en tus aguas

que parecen un cristal.

 

   Bajas raudo y bullanguero

en tu camino hacia abajo

y vas mucho más sereno

cuando estás por el Venajo.

   Para impregnar en tus aguas

estos parajes sin par

que en tu largo recorrido

no volverás a encontrar.

 

    Melodías van componiendo,

lo constato como un hecho,

tus aguas cuando acarician

las piedras que hay en tu lecho.

 

   Y las escuchan de siempre,

esas suaves melodías,

luna y estrellas de noche,

cielo azul y sol de día.

 

   Se asoman a despedirte

en ese viaje sin fin:

"Peña el cuervo" a la derecha,

a la izquierda, "San Martín".

 

   Cuando vuelva, subiré

por tus riberas a Sanza

para embriagarme en tus aguas

en tu nacimiento, Arlanza.

 

   Con ellas me llevaré

mil recuerdos de tal suerte

que se hará mucho más corto

el tiempo que tarde en verte.

DESPIERTA YA, QUINTANAR

Autor: Roberto Bartolomé Alegría

Copiado del programa de festejos de 1994

    De ese letargo en que estás,

despierta ya, Quintanar,

desecha tu conformismo,

ponte al fin a caminar.

 

   Para que ningún serrano

que aquí quiera trabajar

al lado de su familia,

no tenga por qué emigrar.

 

   Despierta serrano, arriba

que el sol está ya en Triguera

y si te quedas dormido

ya verás lo que te espera.

 

   Días de paro, recesiones,

estrecheces, frustraciones,

y si nadie lo remedia

volverán las migraciones.

 

   Que da pena ver las fábricas

en silencio y sin andar

cuando la gente demanda

un puesto que trabajar.

 

   Que el polígono industrial

se llene de contenido,

que se cree allí trabajo

para eso fue concebido.

   Que se instalen las empresas,

que vengan los industriales,

para que la juventud

no tenga que irse a otros lares.

 

   Que los pueblos se levantan

con trabajo e ilusión,

con proyectos de futuro,

con esfuerzo y con tesón.

 

   Que no quepa entre nosotros

pesimismo y apatía.

que seamos optimistas

reinventemos la utopía.

 

   Que estemos todo unidos,

juntos como los racimos

para sacar adelante

el pueblo donde nacimos.

 

   Que inviertan los empresarios,

obreros a trabajar,

autoridades a ver

proyectos que liderar.

 

    Para que al fin llegue el día

que contemplando el pinar,

nos sintamos orgullosos

de vivir en Quintanar