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HISTORIA DE 

QUINTANAR DE LA SIERRA y más

 

Mi preámbulo

Historia de Quintanar por Pedro Gil Abad

Primeros pobladores

Alta Edad Media

Hasta el siglo XIX

Siglo XX

La Hermandad de Carreteros al llegar por Aranda de Duero. (en documento de la época)

Algo sobre el Historiador de Quintanar

Prólogo de Don Manuel Basas a un libro sobre Quintanar

Quintanar hoy

La vivienda

La cocina                        "La gloria"

Libros de los que Gil Abad es autor hasta Junio de 2.000

Fotos de nuevas construcciones al estilo tradicional

 

Las Necrópolis de la Alta Sierra Por Delfín de Miguel de Pedro

 

Instancia del Ayuntamiento al Ministro de Gobernación en el año 1.948 y antiguos estatutos...

 

Tiene Quintanar un hijo ilustre cuya afición a investigar en viejos legajos de los archivos:

 

          Histórico del Reino de España, ubicado en el Castillo de Simancas, (Valladolid)

          Histórico Nacional, (en Madrid)

          Eclesiástico del Obispado de Burgos

          Municipal de Quintanar y de otros pueblos comarcanos

          y Archivo Parroquial 

ha culminado en la publicación de tres volúmenes en los que ha dado a conocer en lenguaje de hoy, (apoyándose en pergaminos, "Libros de Registro" y otros documentos), la Historia y el devenir de Quintanar de la Sierra y de sus habitantes. PEDRO GIL ABAD, es catedrático de Geografía e Historia y desde Bilbao donde reside, nos envía un extracto de la Historia de Quintanar, que como decimos, ha publicado en los títulos de que es autor.

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Texto sobre los estudios de Geología en Quintanar por Cristina Peñalva

 

HISTORIA DE 

QUINTANAR DE LA SIERRA

 

        Según los historiadores antiguos, fueron los celtíberos y concretamente la tribu de los pelendones, los primeros pobladores de Quintanar y de la zona serrana. Unidos a los arévacos, titos y belos, defendieron Numancia contra los ataques de Roma.

        Su vida primitiva se desarrolló dentro del pastoreo, ganadería, caza, pesca y una pobre agricultura de subsistencia.

        Una característica muy especial, es que los vecinos de Quintanar son propietarios del patrimonio del pinar, (pinos, robles, hayas, etc.) viviendo en este sentido, al estilo de la primitiva aldea global. Por eso perciben cada año unos lotes de pinos que les corresponden por el hecho de ser vecinos y cumplir unas normas fijadas por las Ordenanzas antiguas.

        Para no perder este patrimonio común, llevaron una vida endogámica, considerando la sociedad por encima del individuo y sometiendo los derechos individuales a los de la comunidad. Esto se percibe aún en sus costumbres aunque van desapareciendo esos rasgos, propios más bien de otros tiempos. Antiguamente no era excepcional que se casaran primos entre sí, tíos con sobrinas, etc., pues lo importante era conservar el patrimonio. De ahí que haya existido cierto recelo hacia los forasteros; incluso cuando venían a echarse novia, el novio forastero tenía que pagar a los demás mozos y en su nombre al alcalde de mozos, una cantidad de dinero, pues la mujer era patrimonio exclusivo de la sociedad del pueblo.

        No existen restos romanos aunque se dice que la llamada "Senda Soriana", que pasa cerca del pueblo, y que va desde Soria por la sierra a La Rioja, era una vía secundaria romana.

        Los autores antiguos: Plinio, Ptolomeo, Sículo, Estrabón, Polibio, Apiano, etc., hablaron de esta zona en diversas ocasiones en sus escritos: "donde nace el Duero".

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        EN LA ALTA EDAD MEDIA 

 

Ya estaba poblada la zona del término de Quintanar, como lo indican las diferentes necrópolis: Iglesia, Cuyacabras, Revenga, La Cerca, etc. Son también muchos los poblados desaparecidos de épocas antiguas a los que hace referencia el Cartulario de Arlanza.

        Además, en las necrópolis existen restos de culturas anteriores a la medieval; muestras de culturas superpuestas sin ninguna duda, desde el Neolítico.

        Hasta 1.213, Quintanar fue un pueblo de realengo. Su patrimonio comunal hizo de él una aldea dedicada a la caza, la ganadería y la pesca; aprovechando la madera de sus montes para la construcción de sus casas, carretas, extracción de pez, carbón y para la fabricación de gamellas, artesas, "tauretes", sillas, aros, etc. Con ello, unido a mínimos productos agrícolas de subsistencia, podían vivir de manera sencilla.

        Desde 1.213 hasta 1.559 fue señorío abadengo dependiente del Monasterio de San Pedro de Arlanza. De 1.559 a 1.710 fue señorío solariego perteneciente a D. Juan Asenjo (Asensio) de Millán, natural de Quintanar y general de los ejércitos de Felipe II, a quien le unía una gran amistad.

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hasta HASTA EL SIGLO XIX

        La principal ocupación de los vecinos fue el transporte por carretera por medio de carros o carretas de bueyes o vacas, dentro de la Junta y Hermandad de carreteros de Burgos - Soria. Esta Hermandad estaba encuadrada en la Cabaña Real de Carreteros, creada por los Reyes Católicos en 1.497 y tuvo existencia real hasta el último tercio del siglo XIX.

        Antes de ser pueblo de señorío, disfrutaban los vecinos de lotes de pinos cada año, sorteando las matas, pues así se llamaban los lotes, dentro del mismo monte y se repartía su producto entre todos, de acuerdo con unas ordenanzas aprobadas en concejo público. De ahí viene que muchos lugares del monte se llamen "mata": Matacubillo, Mataquita, Mataespesa, La Mata, Matamuñarre, Matalacasa, etc.

        Más del 85 % de los vecinos se dedicaron hasta el último tercio del siglo XIX, al transporte con carros de bueyes por carretera, siendo todos propietarios de alguna carreta. Quintanar llegó a tener más de 350 carretas dedicadas al transporte de largas distancias; lo que suponía más de 1.050 bueyes y vacas. Salían a trabajar por España en el mes de marzo y regresaban a la Sierra el mes de Noviembre, por San Martín o San Andrés. Durante el invierno se dedicaban al arreglo de las carretas, a labores de casa, siembra, fiestas... Con los pueblos de la Sierra formaban la mayor empresa de transporte que se conocía. La Hermandad de Carreteros se regía por sus propias leyes y costumbres; tenía sus propias autoridades y jueces en lo que tocaba a los asuntos para el buen gobierno y funcionamiento de la Hermandad.

        A finales del S. XVIII y la primera década del S. XIX, Quintanar contaba con una fábrica de betunes o brea, cuyo producto se utilizaba para calafatear los barcos del Cantábrico. Sus trabajadores se regían por las normas de la marina y como el trabajo era muy duro, y necesario el abastecimiento al Reino, tenían diversos privilegios, entre los que figuraba la exención de quintas.

        Hasta el siglo XIX la vida del vecino de Quintanar, era su dedicación al transporte; y los mayores, niños y mujeres, se quedaban en el pueblo haciendo las labores del campo, de la casa, construyendo gamellas, aros,... haciendo carbón, hornando pez y trabajando con las carretas churras, llevando productos a las provincias vecinas y a la de Burgos. Ver la Poesía "HOMENAJE AL HISTÓRICO CARRETERO  (Autor Pedro Gil Abad)

        Al eliminarse los privilegios en el S. XIX,  decayó la carretería y ya a mediados del mismo, emigraron a los altos hornos de Vizcaya, más de cuarenta quintanaros, en busca de mejores ingresos.

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SIGLO XX

        A pesar de desaparecer los privilegios, siguieron los transportes entre las provincias limítrofes, llegando incluso durante el siglo XX muy avanzado, hasta Zamora, Valladolid, Benavente, Palencia, etc., transportando madera y regresando a la villa con productos de los que carecía, como podía ser trigo, cebada, yeros, etc.

        Durante el siglo XX va a ser el pinar y su riqueza, el centro de la actividad de los vecinos. El aprovechamiento comunal de los pinos, hayas y robles, supuso durante décadas un crecimiento poblacional de la villa y un  aumento de la calidad de vida, especialmente durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta.

        Pero los aprovechamientos forestales descienden en importancia y en la década de los 60 hay una emigración importante a Europa. Fueron casi 1.000 personas las que emigraron buscando mejor porvenir; iniciando el pueblo un descenso poblacional que aún sigue en los momentos presentes, a pesar de que no existe paro. Todos los habitantes en edad laboral, tienen trabajo aunque los sueldos son francamente bajos, pues fluctúan entre 90.000 - 110.000ptas.

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QUINTANAR HOY

      Es un pueblo construido en la cara sur de una loma situada entre dos ríos, en una longitud de dos kilómetros, la calle principal, es el camino natural o carretera hacia Neila. La parte más antigua se encuentra o se encontraba en un núcleo próximo a la Iglesia y comprendía parte del Barrio de La Cacera, (de caz), donde estaba la Calle Real. Cerca de la Iglesia, pero a nivel del caz, había una fábrica de aserrar madera, que pertenecía al pueblo y también el molino público. De la Iglesia hacia El Cerro, se extendía otra parte importante del antiguo pueblo, que seguía hacia Trascastillo y la Fuente los Caños. Este barrio se unía con el inicio del Barrio de Las Rozas.

        Los primeros ensanches tuvieron lugar hacia La Plaza, hacia el Frontón, hacia Las Rozas y hacia El Cerro. No había edificios destacables pues la vida y la economía de sus habitantes no daba para ello. Sus viviendas estaban construidas en piedra; eran de planta baja y las que tenían un piso elevado, normalmente estaban construidos con madera.  

        El pueblo se encuentra casi totalmente reconstruido. La mayor parte de las casas antiguas, datan del siglo XIX, siendo raros los ejemplares del S. XVIII. Las razones de la reconstrucción en este siglo, pudieron ser varias: Al acabar la carretería, el dinero que tenían invertido en ella, al cambiar de trabajo, lo dedicaron a vivir con mayor calidad de vida; las guerras carlistas, la última principalmente, tuvo una batalla decisiva en Quintanar; y se quemó una parte importante del mismo, según cuenta Pirala, los aprovechamientos forestales y los nuevos trabajos, dieron una mayor riqueza a los vecinos y al haber varios incendios, cosa bastante normal en el pueblo, se decidieron a renovar la vivienda. Cualquiera de éstas, pudo ser la razón decisiva o todas ellas para una renovación tan importante.

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La vivienda serrana 

LA VIVIENDA

La vivienda serrana más típica era la del carretero o casa pinariega, de la que son raros los ejemplos que hoy existen. Estaba adaptada al clima y al trabajo del carretero. La madera era el elemento más empleado excepto en las paredes del piso bajo. Un gran portalón en la entrada, era el distribuidor de las cuadras para el ganado, la cocina, las habitaciones y la subida al piso de arriba (si lo había),o a la cámara, (que es el espacio hueco que queda bajo el tejado, siempre construido "a dos aguas",y una pendiente de más de 25 grados, para que la nieve no permanezca en él), donde se guardaba la hierba, la paja y, en general, los alimentos para el ganado. Es una especie de "arca de noé" donde también se almacenaba la leña, los tratos viejos, etc. Se comunica directamente con la cuadras por un hueco cuadrado llamado butrón, por el que se echa a la cuadra la hierba y la paja para poner en los comederos de los animales

Fotos de arquitectura típica

http://www.premaat.es/EXPOGRII/casonas.htm (Explicación de cómo es una casa serana tradicional. Autores de la Escuela Politécnica Superior de Burgos)

         

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LA COCINA SERRANA

La cocina: Lo más original de la vivienda, era la cocina, de forma cuadrada, con paredes de algo más de dos metros de altura. Desde las cuatro paredes, se va levantando en forma de cono la chimenea, cuyo vértice se abre al exterior para dejar entrar la luz y la ventilación. Se construye con ramas, o pinochos entretejidos, y unidos con barro. Se remata de diversas maneras en una forma de madera llamada "chipitel". El fuego se hacía sobre un lar, junto a una de las paredes. Todas las cocinas tenían un horno para cocer el pan. Por su estructura, es muy interesante para curar la matanza. Clic para abrir imagen de chimenea  Esta cocina es la típica serrana desde tiempo inmemorial.

        Desde principios de siglo, cuando en Bilbao se comenzaron a fundir las llamadas "cocinas económicas" alimentadas con leña, en todas las casa de Quintanar hay una (en muchas viviendas  también calentaba el agua corriente.), y aún permanecen y son usadas en invierno, aunque en todos los hogares haya de gas.

        También es propia de la zona otra cocina que se llena de serrín, dejando un hueco para tiro, y que dura sin ser alimentada, todo el día. 

       

 

QUÉ ES "LA GLORIA"

        El trabajo de la carretería, sirvió para que los serranos adoptaran a  sus modos de vivir, todo lo bueno que veían fuera... Tal sucedió con el invento que también existe en las tierras altas de Zamora, de caldear una estancia de la casa; tanto, que ya es típica de la zona serrana: "la gloria".  Es la habitación donde se hace la vida, bajo cuyo suelo, que está hueco, desde el portal de la casa, o desde la calle, se echa leña, se hace fuego abundante, pues tiene capacidad y buena chimenea que sube por el otro extremo de donde se inicia el fuego; de manera que la habitación está caliente y sin humos todo el día... da gusto estar "¡se está en la Gloria!", ( comparado con el frío de fuera...) de ahí el nombre... Ahora ya hay calefacción central en casi todas las casas...

        Hemos hecho hincapié en explicar de qué modos el hombre serrano se vale para combatir el frío de la zona, ya que domina su vida durante nueve meses al año...  

(Desde los anteriores asteriscos, el texto es de Pedro Gil Abad)

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carreteros

Lo que sigue es copiado de. http://mimosa.pntic.mec.es/~jcalvo10/ultimos-numeros.htm "El caz del molino"

    Las carretas de la Hermandad de Carreteros Burgaleses y Sorianos llegaban al molino de Quintana del Pidio, tiradas por seis mulas y conducidas por expertos arrieros; los carreteros que bajaban de las sierras de Urbión o La Demanda solían hacer su ruta con tres carretas, dos cargadas de madera y la tercera de productos ya elaborados en este material: gamellas, taburetes, ubios y ruedas para carros; completaban la carga con un buen número de pellejos vacíos, para posteriormente realizar el viaje de subida a la sierra con las tres carretas cargadas con los pellejos llenos de vino tinto y clarete, hogazas de pan reciente y las talegas de harina. Llegaban a Aranda a primera hora del lunes, que era el día de mercado grande en la villa, distribuían las cargas de madera, la más cotizada por el reino de Castilla, entre carpinteros, toneleros, cuberos y carreteros y después de almorzar en alguno de los mesones de la villa se dirigían por el camino viejo de Revilla hasta Quintana donde procedían a cargar las carretas de pan, vino y harina. De Burgos bajaban, quincenalmente, dos carretas con cargas de diversas mercaderías para su entrega entre los comerciantes arandinos, las manufacturas más habituales entre estos carreteros burgaleses, que posteriormente pasaban por el molino, eran hierros de Vitoria, bacalao curado en Terranova y escabeches de albur, besugo, congrio y sardina elaborados en las factorías de San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales, para el abastecimiento de las pescaderías arandinas   

Enlace a la web del texto completo pertenece a "Cuadernos del Salegar 

  La Chinada Digital  (Revista informativa y cultural de la Sierra de la Demanda y Valle del Arlanza)  

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Historia del ferrocarril Santander Mediterráneo

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    pedro gil

Algo sobre el Historiador de Quintanar

        Como hemos dicho, PEDRO GIL ABAD, es catedrático de Geografía e Historia, reside en Bilbao desde joven y no ha perdido el contacto con su pueblo donde tiene casa abierta...; abierta  a todos, como el corazón: abierto a todos los que quieran profundizar en el conocimiento de la historia de su pueblo. "Pedrito", (como es conocido por sus paisanos), es capaz de contagiar la admiración y amor que él siente por su pueblo, a extraños a estas tierras de pinares, lo mismo de palabra que mediante sus escritos, porque tiene en su hablar y relatar, un algo que cautiva. Así se ve en el prólogo que hace de su segundo volumen "QUINTANAR DE LA SIERRA, un pueblo burgalés en la comarca de Pinares", el Ilustre Catedrático de la Universidad de Bilbao, y Académico de Honor de la Institución Fernán González de Burgos, Don Manuel Basas Fernández.

        Yo tengo dos volúmenes de los que Pedrito es autor: además del ya reseñado más arriba, el titulado: "QUINTANAR DE LA SIERRA EN LA CABAÑA REAL DE CARRETEROS", y el volumen: "Quintanar de la Sierra Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada" en el que  hace una introducción de cincuenta páginas. (De la Colección Alcabala del Viento, editado en 1.992 por TABAPRESS, S.A. Tfno. 91-319-94-57). Por lo que  me pareció que nadie mejor que Pedrito podría resumir para poner en Internet, la historia de Quintanar; así se lo pedí y él me ha proporcionado lo que he copiado más arriba. También ha enviado el apartado de "Recursos" que incluyo junto con flora y fauna de Quintanar. Y "las costumbres, el traje, los juegos y otros aspectos de los serranos", lo he puesto en la página de fiestas.

        Como el PRÓLOGO al segundo volumen, que hace el Ilustre Catedrático Don MANUEL BASAS FERNÁNDEZ, cuyas credenciales enumero arriba, me parece apropiado para describir a Pedro Gil Abad y reseñar algo más de la historia de Quintanar, lo pongo a continuación.

 

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PROLOGO de DON MANUEL BASAS FERNANDEZ al libro:

 

 "QUINTANAR DE LA SIERRA,

 un pueblo burgalés de la comarca de Pinares"

Autor: Pedro Gil abad

 

        "Con mucho gusto prologo el libro sobre Quintanar de la Sierra, fruto de muchas jornadas de investigación y de enamorada entrega, de Pedro Gil Abad.

 

        La idea de estudiar y analizar minuciosamente la evolución histórica de este pueblo burgalés, surgió un día en el quehacer académico de las aulas universitarias de Deusto (Bilbao) cuando Gil Abad, que fue alumno mío en la cátedra de Historia Moderna de España, en dicha Universidad, se planteó el problema de elegir un tema para realizar su Memoria de Licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras. Al conocer su procedencia y los profundos vínculos familiares que le unían a Quintanar de la Sierra, así como las posibilidades de trabajar con la documentación de la Parroquia, Ayuntamiento y otras más, yo le animé a que iniciara este trabajo como demostración, en primer lugar, de su preparación académica para el estudio de la Historia y, en segundo lugar, como aportación al mejor conocimiento del pasado de su pueblo.

 

        Paso a paso, con la seguridad y constancia de los hombres de su tierra -serranos de duro clima, curtidos como la corteza de sus árboles- Pedro Gil (¡buen nombre castellano originario!), fue adentrándose en los papeles de los archivos de Quintanar, en los de Burgos y en los de más allá, como Simancas o Madrid, para ir extrayendo datos y datos con los que poder reconstruir, sólidamente, la sociedad y el vivir de sus antepasados.

 

        Muy pronto un eje histórico fue consolidándose a lo largo de esta investigación: la tradición carretera de los hombres de Quintanar. Por eso el núcleo central de su trabajo para la Licenciatura en Deusto fue el de la Cabaña Real de Carreteros y el título  que lleva su Memoria, el de "Quintanar de la Sierra. Un pueblo de la Real Cabaña de Carreteros".

 

        Cerca de 400 folios tenía esa Memoria, sancionada favorablemente por el tribunal universitario que la juzgó. La metodología histórica utilizada seguía los rumbos de las escuelas más innovadoras; por un lado se utilizaba la geografía para la compresión del espacio o escenario de la sociedad, protagonista de la historia concreta, transcurrida en el mismo; por otro, se resumían los acontecimientos de la presencia humana en ese escenario y, finalmente, se proyectaba el análisis cuantitativo para conocer la evolución demográfica con todas sus incidencias, así como el desenvolvimiento y estructura de esa sociedad con sus modos de vida, uno de los cuales, la carretería, adquiría singular relieve y dedicación secular.

 

        Licenciado ya en Historia, Pedro Gil prosiguió su labor de investigación, completando partes y perfeccionando páginas de su obra sobre Quintanar. A los muchos archivos de los pueblos colindantes, consultados, añadió otros y repasó los más, prosiguió sus trabajos en el Archivo General de Simancas y en el Histórico Nacional. Continuó la pesquisa bibliográfica  y, de esta forma, aquella primera Memoria de Licenciatura se fue convirtiendo en el nuevo libro sobre Quintanar de la Sierra que su autor nos ofrece, ya maduro, en la presente edición. Varios años de trabajo y muchas jornadas de paciente búsqueda y de morosa elaboración han dado este feliz resultado. Es un magnífico homenaje de un hijo a su pueblo natal y a la sociedad de sus mayores; es una exhaustiva información para que las nuevas generaciones de Quintanar puedan recibir, recoger y perpetuar la tradición del pueblo, de un pueblo vivo, dinámico y cambiante.

 

        Gracias a Pedro Gil otros muchos españoles podemos conocer la interesante historia de Quintanar de la Sierra, cuya tierra y cuyos hombres, pasados y presentes, merecen toda nuestra atención, como tantos otros lugares, rincones y paisajes de España.

 

        Ahora es fácil y cómodo llegar hasta este pueblo, digno de visita y estancia; lugar de descanso estival y de atrayente excursión en los meses de nieve y bufanda; cazadores y trucheros tienen por aquí, en el curso del Arlanza o en sus aguas confluyentes, lo mismo que sus quebradas y forestales serranías, buena ocasión para practicar tales aficiones. Y el montañero, turista o amigo de la naturaleza hallará, en torno a Quintanar, el desahogo, el alivio y el gozo de vivir recorriendo y contemplando parajes y paisajes de singular belleza.

 

        Antes no; antes era más difícil y arriesgado alcanzar, en paseos y excursiones, las cotas de estos pueblos de la serranía burgalesa y soriana, que se dan la mano por el espinazo geológico de la de Neila y de Urbión. Sólo los montaraces merinos y carreteros de Neila o de Quintanar recorrían esta prodigiosa geografía. Todavía a finales del siglo XIX , cuando Don Rodrigo Amador de los Ríos recorría en coches de tiro y a lomos de caballería los más alejados caminos de la provincia de Burgos para escribir su "guía", publicada en 1.888 dentro de la Colección "España, sus monumentos y artes. Su naturaleza y su historia", impresa en Barcelona por Daniel Cortezo y con 1.075 páginas, no pasó, en sus itinerarios, por este costado soriano de Burgos, de Covarrubias, y la visita a los monasterios de Silos y de San Pedro de Arlanza. No llegó a conocer Salas de los Infantes ni menos subió hasta Quintanar de la Sierra.

 

        La sorpresa de quien hace por primera vez el camino de Salas a Quintanar, siguiendo, aguas arriba, el curso del Arlanza, es enorme, por cuanto, si tiene en su memoria la idea tópica de un paisaje castellano exclusivamente pelado y árido (el de la manoseada Meseta, en la prosa y el verso de los escritores noventayochistas), se quedará admirado ante la frondosidad de estas estribaciones serranas, cuajadas de pinares, de hayedos y robledales y, si camina por Quintanar, su alma y su cuerpo quedarán transidos de aromas forestales, tanto del árbol vivo como del tronco cortado o hecho tablones, en las serrerías del pueblo; olor a resina, olor a madera noble, olor a serrín, a virutas, a ramajes, a bosque rumoroso...

 

        Desde Quintanar podemos ir hasta el nacimiento del Arlanza en Fuente Sanza y si llevamos con nosotros la estupenda "Autobiografía del Río Arlanza", escrita por el carmelita Fray Valentín de la Cruz (también alumno distinguido de quien esto escribe), disfrutaremos doblemente del paisaje y de la prosa poética del fraile historiador:

 

            "Soy hijo de las nubes -comienza a decirnos el río-. Mi padre es el pinar...

            Las nubes son las jóvenes coquetas y casi irresponsables de la Creación.

            Nacen en la abundancia del pinar... Las nubes se rasgan en los pinos...

            Todo queda en silencio. ¡Estoy naciendo yo!..."

 

        Si vais a Quintanar no dejéis de hacer dos cosas; si el tiempo lo permite, subid a Laguna Negra de Neila y evocad allí el alma en pena de la vengativa Doña Lambra, la que hizo asesinar a los Siete Infantes de Lara; y acercaros también a Neila, el último pueblo por esta carretera que atraviesa la serranía hacia Logroño; es un lugar paradisíaco, pequeño, recogido, en donde podéis ver manar las fuentes del riojano Najerilla que salen a borbotones de una cueva. En el pueblo se respira paz y alegría; a lo mejor encontráis a un monje de Silos que ha venido a casar a unos amigos, como nos ocurrió a nosotros el día que visitamos este lugar inolvidable.

 

        Estoy de acuerdo con Fray Valentín cuando dice que los serranos son "un pueblo magnífico, erguido como el pinar, generoso como los prados que riega el Arlanza... constituyen un pueblo intacto y resistente, piadoso y montaraz... El serrano es un tipo de hombre hecho a alturas y lejanías...".

 

        De la historia de este pueblo trata este libro de Pedro Gil, en el que podéis saciar vuestra curiosidad como la sed en las numerosas fuentes de Quintanar. Está repleto de datos y de información desde los más remotos orígenes prehistóricos (necrópolis de Revenga, Cuyacabras y La Cerca), hasta las andanzas de los pelendones y el establecimiento romano de Busto Mediano; desde los días del señorío abacial de San Pedro de Arlanza hasta el último señor solariego que fue Don Pedro Zevallos y Mendoza, descendiente del caballero Don Juan Asenjo de Millán que, en 1.577, compró por un millón y cuarto largos de maravedies este señorío de ganaderos, pastores, carreteros y madereros donde el concejo ha venido repartiendo pinos en "suertes" que han sido un medio de subsistencia secular en este pueblo. Un pueblo nómada, trajinante, andariego que ha sabido de todos los soles de la geografía española, pero que ha conservado siempre, frescas y lozanas, sus raíces primigenias y ha vuelto, desde cualquier punto de España o fuera de ella, a la matriz solariega, ribereña y pinariega de Quintanar. La Virgen de la Guía ha velado sus pasos, sus sueños y ha propiciado su retorno.

 

        La inquietud viajera y serrana que anida en el alma de Pedro Gil están de nuevo incitándole a proseguir su labor investigadora a fin de esclarecer, mucho más, esa apasionante historia de los carreteros de su pueblo. La empresa vale la pena y espero que pronto la vea coronada por el triunfo al igual que en este libro de ahora que nos ayuda a conocer mejor la historia de España. (Prólogo de D. Manuel Basas Fernández al volumen:" Quintanar de la S. Un pueblo....etc.")

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Libros de los que Pedro Gil Abad es autor hasta Junio de 2.000:

Quintanar de la Sierra. Un pueblo burgalés en la Comarca de Pinares

Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria.

Quintanar de la Sierra 1.753, Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada

Guía turística de Burgos, Soria, La Rioja.

Mapa Histórico-Artístico de Burgos, Soria, La Rioja.

        

Página Web de la "Asociación Juventus" o "El Covachon" ideas (Nombres de vecinos singulares en la época de Esteban Rioja "Carabito")

 

Enlace a Historia de los pueblos de la Demanda (Del Patronato de Turismo de Burgos)

 

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