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NECROPOLIS DE LA ALTA SIERRA DE BURGOS Y SORIA.

 

 

                       " HISTORIA  NECROPOLITANA  Y  EREMÍTICA "

 

          BREVES RELATOS DE UN LARGUÍSIMO SILENCIO

 

 

             CUYACABRAS Y CUEVA ANDRÉS  en Quintanar de la Sierra

             COMUNERO DE REVENGA  y Duruelo de la Sierra.

      

      Prólogo

      Lo inmediato son cinco puntos nada más, que  intentan exponer la narración  aproximada y sencilla de un  silencio superior a mil años. Etapa muy brillante  de los visigodos y de los creyentes cristianos huidos del mundo musulmán: “ los mozárabes”.

      También fue  muy respetuosa durante varios siglos, para ser  destructora,en las dos últimas centurias. ¿En connivencia  con  las autoridades políticas y religiosas? Esto es seguro. Pues si el municipio es comunal, lo es el contenido. Olvidaron lo más preciado de  nosotros mismos: nuestros antepasados, sus virtudes, su sabiduría, su obra, sus creencias, su vida en aquel duro mundo, lo social, la política  y economía.

 

              1.- Algo sobre " Las Tumbas de los Moros".

               La historia serrana sobre las tumbas es pobre,  porque escasos o nulos han  

         sido nuestros conocimientos sobre “las ciudades de los muertos” : -necrópolis-.                 

 Para la gente de los pueblos su nombre era y sigue siendo: "Las sepulturas de los moros". ¿Por qué las llaman o llamaban así? La razón habría que buscarla en la casi total ausencia de símbolos religiosos o profanos y en las relaciones que tuvieron estos mozárabes, con el mundo musulmán. Cuando encontraron esos signos, eran tan exíguos, que no se atrevían  a determinar  que una simple cruz asturiano-visigótica o griega, con un arco mozárabe de herradura o cerrado califal, hallados en las  necrópolis distanciadas entre sí varios kilómetros, tuvieran que ver con una historia de “Repoblación”  de los siglos IX y X.

      Si se conocía bien la relación e importancia de Fernán González, conde de Castilla, de Lantarón y de Álava, que además de ejercer la mandación patrimonial de  Lara, tenía “excelentes” relaciones con el reino de Navarra, pero  menos con el de León. ÉL, y sus descendientes ejercieron una permanente ampliación-defensa de  las fronteras del Duero y el Arlanza, en litigio hacia el Sur  y Este musulmán.

      También el  poderío cordobés estaba en expansión. Aprovechando el curso de los ríos, las racias de Almanzor llegaron hasta San Millán de la Cogolla, y por supuesto  al saqueo de Santiago de Compostela, entre otros muchos acontecimientos bélicos favorables al dictador del califato omeya de Córdoba.

      En los siglos  XIX y más en el XX, la autoridad olvidó el gran respeto-admiración que siempre se tuvo por estos monumentos y comenzó a convertirlos en canteras. Alguien aprovechó el dicho o etiqueta de que eran de los moros y el desastre estuvo servido. El fanatismo del periodo, quiso borrar por imposición, un sentir religioso y cultural que fue visigótico y mozárabe: cristianos, estos, que vivieron su religión en el mundo musulmán de la península, y se impregnaron en muchos aspectos de aquel saber. Nadie debe olvidar que en aquellos años el musulmán era muchísimo más culto que el cristiano, incluidas mujeres, nobleza y monarquía.

      Las diferentes cuadrillas de canteros-constructores erigieron hermosas casas en Quintanar, Canicosa, Regumiel...   barrenando con dinamita las necrópolis de “San Martín”, “La Cerca”... (aquí murió un cantero-artista llamado Ferrer) entre las que hemos visto desaparecer en los años sesenta.

      La Cerca”  está a un kilómetro de Revenga y depende de la Mancomunidad que la administra. Aún hoy se puede limpiar y crear una Senda Cultural y Ecológica, pues hay una gran cueva donde existió una iglesia (basílica), con altar claro, cruz visigótica, alguna tumba y otras estelas o símbolos de interés, amén de la escalera-chimenea que sube a lo alto del roquedo.    Ambas necrópolis eran atalayas desde las que se divisaba  todo lo que sucedía en los valles. También existía  en ellas un número superior de  símbolos, estelas, cruces, muy significativos por ser y estar más inaccesibles u ocultas, que las contruidas en los valles y laderas de las montañas.

                A partir de la época de las excavaciones dejaron de ser canteras, aunque

         los  símbolos que restan, solo nos dan opción a un bendito pataleo.

      No existía base documental para contar al amor de la lumbre, aquellas historias fabulosas en las duras noches de los inviernos, bien por pastores que pasaron demasiado tiempo viviendo al abrigo de las cuevas que forman los roquedos de las necrópolis, caso del Sr. Simón Ureta y su padre, sin olvidar a los carreteros, tumbadores, pezgueros, leñadores, canteros, etc. Alguno decía su versión que poco tenía que ver con otras escuchadas.

      Las tumbas de los moros, forma de nombrar nuestros  padres, abuelos... a estos lugares que muchos los recordamos por diferentes razones: juegos en la infancia, descanso y comida cuando íbamos a buscar "mículas"- níscalos, hongos o aventuras en la adolescencia, juventud... y los más, por motivos relacionados con el duro trabajo de estos parajes serranos.

      Eran lugares de diversión o de paso y descanso, pero con ellas nunca tuvimos el suficiente respeto. La razón fundamental era la ignorancia. Son estos cementerios de tumbas individuales, labradas en la roca arenisca de más de 2.000 metros cuadrados de superficie, donde hay cinco variedades: las antropomorfas, las de bañera, los nichos en la de pared vertical, las exentas y alguna de lajas -lascas - en los periodos más avanzados. Todos estos casos se dan en Cuyacabras, a parte de la escalera que lleva a la planta de la “ iglesia “. La superficie total de cada necrópolis, incluido el muro de cerramiento, dependerá de su importancia estratégica. Cada una tendrá curiosidades especiales que las hacen diferentes de las demás, incluidas las destinadas a canteras, y por lo tanto hoy, casi desaparecidas..

      Puede haber otras versiones, pues al ser aldeas con su necrópolis del siglo IX y X... en plena Repoblación de la época de Fernán González, existió un tiempo posterior más propicio políticamente, en el cual, estas zonas se quedaron  “despobladas”.  Aunque  este último término sería discutible,  porque hay gente opinando que al igual que aún perduran restos de diversos poblados, pudieron existir varios más, que desaparecieron aglutinándose en los pueblos actuales, (caso de Regumiel,  Duruelo...) utilizando la piedra que ya tenían labrada no solo para construir y ampliar la iglesia actual  o sus propias viviendas, sinó para actividades ganaderas. Aquí nos quedamos relativamente colgados, pues faltó el respeto por sus antepasados y esto es difícil de creer. Por ello nos inclinamos a pensar que las sepulturas fueron respetadas hasta etapas muy recientes, en las que el aumento de población y   la economía obligaron a olvidar la  veneración ancestral mantenida durante nueve  siglos largos.

  

 

 

2.- Una de las primeras historias contadas con visos de   ser cierta.-

      Hoy, a pesar de los estudios realizados, sigue manteniendose la idea de que son prehistóricas, tanto por algunos intelectuales, como por gente de los pueblos que atribuyen las necrópolis y poblados a una tribu celtibérica llamada " Los Pelendones” , que adoraban al sol y de ahí la orientación de las tumbas hacia la salida del mismo, es decir, hacia levante.

      Pedro  Gil Abad, el mayor estudioso sobre estos parajes,  don Ernesto Sanz y Sanz, " Hijo Predilecto de Quintanar de la Sierra " y profesor carismático y altruista de muchos serranos, -Francisco Iñiguez, citado por don Alberto del Castillo- y don Basiliso  Cuesta, cura de Neila, junto con otros mantienen esta teoría sin eliminar las conclusiones del primer equipo investigador dirigido por don Alberto del CASTILLO, catedrático entonces (1.968-69-70) de la Facultad de Historia de la Universidad de Barcelona, " Pitu " su secretaria y en especial Mª Angeles GOLVANO HERRERO, licenciada por aquellas fechas en Historia y natural de Duruelo de la Sierra. Opinan aquellos que las tumbas fueron reutilizadas por los cristianos mozárabes. Por ello aparecen cruces, "pilas bautismales o de purificación de muertos ", “el arco de herradura”, etc. y una serie de estelas funerarias, que a veces se ven en las piedras de los muros de las tenadas cercanas a las necrópolis.

        

 

                3.- Necrópolis  pétreas,  amplias, variadas, austeras  y obtenidas a

      golpe de gubia en el mínimo espacio de tiempo.

      La amplitud es clara al proceder de aldeas que siempre disponían de una gran  superficie para sus actividades  y mucho más para todo lo relacionado con la vida eterna. Y posiblemente los cementerios eran mas amplios que sus propios poblados. (los informes indican que por tratarse de habitantes de la Repoblación, pudo estar compuesta por cerca de cuatro a seis generaciones, una centuria larga. A. del CASTILLO ) El número de tumbas en Revenga es de 133 en una superficie de 2.000 metros cuadrados y la de CUYACABRAS tiene 175 huecos en una superficie de 2.275 metros, con los muros de cerramiento de los que quedan los cimientos. La variedad estriba en que cada cementerio tiene características diferentes, que cada cual podrá ir descubriendo. La austeridad se debe a la evidencia de ser pueblos de pastores y/o ganaderos y cazadores, cuya vida en esos siglos se limitaría  a su familia, el ganado, la guerra y la preparación para una vida mejor, siempre pensando en la resurrección, de ahí que todas las tumbas sin excepción, estén orientadas hacia Jerusalén, ¿en espera del Juicio Final?

      Un detalle  que llama mucho  la atención, es los golpes de gubia o piqueta realizados para obtener la tumba con la máxima brevedad, pues salvo que el difunto ya fuera mayor, las otras muertes no estaban anunciadas.  Aquí  entra la generosidad, la constancia, la colaboración entre todos ellos en la tarea común de alzar las manos al cielo, identificándose con el momento religioso, que debió de ser el acicate  superior para sobrevivir  en aquellas condiciones en que la técnica y las facilidades de vida, eran tan escasas como su perspectiva de futuro terrenal.

      Entonces los caminos, veredas o sendas eran tan comunes y extendidos que la comunicación entre poblados  era el pan de cada día, y mucho más teniendo un enemigo común. El trasvase de conocimientos "oralmente" y en la práctica, dio como resultado estos monumentos que es difícil entender como han llegado hasta nosotros.

      Pedro Gil Abad en su libro  QUINTANAR DE LA SIERRA  UN PUEBLO  BURGALÉS DE LA COMARCA DE PINARES, amplía el abanico de conocimientos desde una perspectiva científica. 

 

 

      4.- La iglesia en lo más alto, presidía la necrópolis.

      Nunca pudimos imaginar, que en lo alto de la roca, y bajo aquellos montones de escombros: tierra, piedras pequeñas, sillares cúbicos y bien labrados, trozos de teja, estuviera la planta de la iglesiuca vigilante. Esta cayó a plomo en los años posteriores a ser abandonada  y sobre esos restos crecieron helechos, matorros, pinos  y en especial robles, cuya maraña de raíces  se introdujo en los huecos de las tumbas por debajo de las losas o se instalaron en cualquier grieta para sobrevivir.  Es  el caso de la amplia grieta de la roca de Cuyacabras. Salvo el eremitorio de Cueva Andrés, en el que se invierten los términos, la  iglesia rústica con altar rupestre abajo, provisto del más hermoso arco de herradura. (Es un ejemplo antológico de eremitorio altomedieval, el más claro y bello  que se conoce en su género.- (Alberto del CASTILLO-). La tumba del eremita en lo alto de la roca que formaba la covacha. Los nichos están al mismo nivel que la capilla. ¿Por qué se instaló en este lugar tan recóndito? ¿Para pasar desapercibido, tal vez? El lugar se presta a ello, o era un mensajero entre poblados. Quizá  tuviera un cargo importante... Además debía de ser un artista por la belleza del arco y la cruz patada  griega labrados en la pared rocosa. Aunque todos los que labraban las tumbas, tendrían la categoría de excelentes conocedores de la piedra que trabajaban.

      Todos los poblados y necrópolis accesibles, carecen de símbolos religiosos claros. Eran anónimos. Debían de protegerse de incursiones enemigas, especialmente en la época de Almanzor. Las atalayas difíciles de llegar, sí   tienen o tenían símbolos, estelas, “cruces asturiano-visigótico, griegas”, o arcos mozárabes. Es el caso de San Martín, La Cerca  y  Cueva Andrés...

      A la masa informe de escombros sobre "las basílicas" (término que usaban don Alberto  y Mª Angeles Golvano Herrero) de las necrópolis, o del eremitorio, nunca se le dio importancia, y quedó preservando el momento, en que alguien, con autoridad y determinación, iluminara la procedencia real de tanto trabajo durísimo y, sencillo por humilde, tallado sobre la roca, para que comprendiéramos quienes pudieron ser, nuestros antepasados: hombres, mujeres, niños, adolescentes y jóvenes que en estos parajes vivieron y descansaron.

 

     

 

 

       5.- Historias reales, fantásticas y románticas en la serena belleza del

           eremitorio.-

       Aquellos niños, adolescentes,  jóvenes... imaginaban amores platónicos,  creaciones fantásticas  y románticas ante el silencio y sencillez natural del entorno. La pequeña pradera rodeada de matorros, brezos, helechos, enormes pinos vigilantes  y robles gruesos que abrigaron  durante  siglos, el patrimonio  artístico-cultural del altar, la cueva, la tumba y los nichos. Era intrigante  estar solo en la penumbra de esta cueva, y aún cuando era más completa que hoy, tanto, que hacía de refugio en caso de tormenta para proteger, calentar, descansar y charlar con algún pastor, tumbador, pezguero, carbonero, arrastrador de troncos-carretero...

Si esto no era posible, venía como por arte de magia, la fantasía sin contaminar que trasladaba a todos los mundos imaginables.

      El entorno es muy propicio para la aparición  sorpresiva de esos seres crepusculares: duendes, hadas, gnomos, elfos, trasgos... que tanto gustan  a los pequeños; una pradera verde y rodeada de vegetación, silencio cómplice, arroyo  de agua transparente, una cueva con alacenas...

      Acariciando  y ocultando  la presencia del arco y la cruz con las finas hojas de sus ramas, un brezo grande (berezo) les servía también de protección ante los elementos, que en la intemperie son todos: los seres vivos, sol, lluvia, viento, hielo, nieve  y en especial esos mil años, que han aguantado firmes, para poder ser hoy, piezas significativas del escudo de Quintanar de la Sierra.

      Gracias eremitas. Gracias antepasados pobladores y residentes milenarios. Cualquiera que os visite deberá hacer su propia reflexión:  

  " A aquella   condición de anónimos,  silenciosos, austeros, observadores, esforzados, sociables,  generosos, espirituales... Se une vuestra  voluntad,  energía y constancia, ante  las adversidades propias de una época, cuya  fidelidad y entereza hacia la familia,  la libertad del pequeño grupo no corrompido por los poderes,  hacen trabajar nuestra imaginación al límite;  para concluir después de diversas consultas y muchos datos  recuperados que fuisteis grandes en severidad, obstinación y eficacia”.

Os debemos  respeto, memoria y un canto en Do Mayor a vuestras virtudes”.

 

                                         NECRÓPOLIS VISITABLES  

Las más accesibles son las del Comunero de Revenga (Burgos), Duruelo de la Sierra (Soria). En esta existe un atril informativo. La de Cuyacabras y el Eremitorio de Cueva Andrés en Quintanar de la Sierra (Burgos). Información sobre el lugar no hay nada.

 

CUYACABRAS.- Es la necrópolis más grande, monumental y variada, si bien la escasa atención dedicada a su conservación e información hace peligrar su integridad.  La planta de la iglesiuca, de 9,05 m. de largo por 3,85 m. de ancho, la escalera, los conjuntos familiares, las acanaladuras alrededor de cada tumba antropomorfa o de bañera, los nichos, las tumbas de lajas, los sarcófagos exentos, los restos del muro de cerramiento, " las losas "de cierre, las cuatro tumbas que se encontraron intactas bajo las raices de los robles, con el roble que creció durante siglos en la grieta de lo alto del montículo-roca, etc. hacen de este lugar el más atractivo y por lo mismo, tan mal conservado y desinformado como los demás.

 

      REVENGA.- Seguramente la más visitada  por accesible y cómoda. La peculiaridad de esta necrópolis radica en la pila bautismal labrada en lo alto de la roca donde estaba la iglesia de 7,65 m. por 5,52 m., así como insculturas cuya procedencia se ignora. Las tumbas son antropomorfas y de bañera. LAS TUMBAS DE NIÑOS Y ADOLESCENTES SON AQUÍ MAYORÍA ABSOLUTA.                      

 

     EREMITORIO DE CUEVA ANDRÉS.-  Es de difícil acceso. En el se pueden ver el arco de herradura tallado en relieve sobre la piedra lisa y dentro del arco el negativo con una cruz patada griega.  Debió de existir la cruz  positiva en metal o madera. En esta misma roca están los dos nichos.

    En la roca mayor lo que queda de la cueva, las alacenas, la pared ennegrecida... y en lo alto del monolito una tumba.

                  

                                   JUSTIFICACIÓN  Y OBJETIVOS

     Nadie es indiferente al paso del tiempo. La piedra arenisca  soporta unos años mas, como materia inerte que es, pero debemos encontrar la fórmula o soluciones adecuadas, para conservar  un patrimonio, que por sencillo, tiene su encanto cultural, artístico y como no, turístico. En ello estamos todos implicados, serranos y  visitantes.

      Todo lo anterior está  relacionado con los  conocimientos tradicionales, los datos tomados en los veranos de las excavaciones y en especial la documentación aportada por el equipo profesional mencionado. Se excluyen otras historias incluso de principios del siglo XX, por tener alguna relación con la prehistoria. No olvidaremos cuales fueron los años de las excavaciones: 1966-1967- 1968-1969-1970 y que han pasado 30 hermosos años hasta 1.999. Nada comparados con aquel periodo  de sobresaltos y vaivén de fronteras en el Duero, durante la época de Fernán González, Abderramán III, Almanzor, Ramiro II de León...Tiempo de guerras, de pactos asombrosos, de petición de ayuda militar de Vermudo II a Almanzor, pagando un fuerte tributo, y el estacionamiento de guarniciones cordobesas en su reino leonés, en el 982. 

    ..Fernán González  probablemente era hijo de  Gonzalo Fernández que con base patrimonial  en la fortaleza de Lara, hacia 900 había ejercido funciones condales en las nuevas tierras castellanas del Arlanza y del Duero. [...]

    En el 940 la posición de Fernán González, conde de Castilla, de Lantarón y Álava - además de regir la mandación patrimonial de Lara -, se veía enormemente reforzada por su entronque con la familia real navarra y la repoblación de Sepúlveda.[...]

    Tras superar la crisis de su prisión con los navarros, recuperó el dominio sobre sus condados, en el 960 y transmitírselos  intactos a su hijo y sucesor García Fernández: en el 970 puede decirse que la indepencia de facto de Castilla, bajo la casa condal de Lara estaba sellada.( Manuel TUÑÓN DE LARA, Historia de España).

                                                                             Delfín  de Miguel de Pedro